Redefiniendo el equilibrio: qué entendemos mal sobre el equilibrio y cómo solucionarlo.
- Justine Astacio, LMHC

- 3 sept 2023
- 4 min de lectura

Equilibrio es una palabra que se usa con frecuencia. Sin embargo, a pesar de su uso generalizado, muchas personas tienen una idea vaga de lo que significa y cómo lograrlo. Nos aferramos a cualquier cosa para intentar definirlo.
Naturalmente, al intentar definir el equilibrio, recurrimos al diccionario y lo encontramos definido como el estado de tener el mismo peso en ambos lados. Sin embargo, cuando pensamos en el equilibrio en nuestras vidas, esta definición parece demasiado simplista para ser realmente útil.
Redefinir para crear
La definición de equilibrio en el diccionario se basa en la idea de que ambos lados tienen el mismo peso. Sin embargo, la realidad es muy distinta. Todos tenemos muchas facetas en nuestra vida, y ninguna es igual. Nuestra carrera, nuestras relaciones, nuestra salud, nuestras finanzas, el tiempo que pasamos con amigos y familiares... Todas estas son cosas muy diferentes que tienen distinta importancia.
No es de extrañar que, para muchos de nosotros, el equilibrio parezca inalcanzable.
El equilibrio no es un estado estático, sino dinámico. Es un proceso activo que debemos mantener constantemente. Necesitamos reevaluar continuamente nuestra vida en función de nuestra situación en cada área, lo que deseamos de ellas (y por qué), cómo se influyen mutuamente y solo así podremos reconectar con nosotros mismos y encontrar el equilibrio que tanto necesitamos. También debemos recordar que nuestro equilibrio evolucionará, ya que, a medida que avanzamos en la vida, nuestros deseos y necesidades cambiarán.
Reconocer el desequilibrio
El desequilibrio suele manifestarse a través de diversos signos y síntomas. Puede ser estrés crónico, agotamiento, relaciones tensas, una constante sensación de agobio o sentimientos de soledad. En nuestras vidas ajetreadas, es fácil quedar atrapado en las tareas cotidianas. Las exigencias de nuestro tiempo y atención hacen imposible pensar en nada más allá de los asuntos inmediatos del día. Pasamos los días en piloto automático, haciendo lo que hay que hacer sin pensarlo mucho y descuidando por completo nuestras necesidades y deseos. Cuando vivimos así, la vida se convierte en una serie de tareas interminables y puede sentirse desequilibrada. Nos sentimos frustrados, agobiados por responsabilidades y obligaciones que parecen imposibles de cumplir. En última instancia, terminamos desconectándonos o sintiéndonos extremadamente frustrados, hasta el punto de dejar de ser nosotros mismos.
Prioriza tu bienestar. Comprométete a ser tu mayor defensor y tu mejor amigo.
Cuatro áreas fundamentales para crear equilibrio
Creo firmemente que existen cuatro áreas fundamentales para crear y mantener el equilibrio: serenidad, fortaleza, amor y vida. Estas áreas sirven para atender tus necesidades emocionales, mentales y físicas.
Serenidad
La serenidad invita a dedicar tiempo a uno mismo. Engloba todo aquello que aporta paz y calma. Esto puede incluir leer un libro, practicar aficiones, estar en contacto con la naturaleza, pintar o incluso hacer ejercicio.
Fortaleza
La fuerza fomenta el movimiento y la acción. El movimiento físico mejora la estabilidad y la fortaleza mental, a la vez que alivia el estrés y libera emociones negativas. Representa el cuidado del cuerpo de maneras que van más allá de los objetivos de acondicionamiento físico.
Amar
El amor abarca todas las relaciones sanas con la familia, la pareja y los amigos. Dedicar tiempo a quienes amas y te hacen sentir pleno. El amor fomenta la conexión.
Vida
La vida implica evaluación y reflexión. Explorar el equilibrio entre la vida laboral y personal. Identificar tus pasiones, tu vocación. Nos anima a trabajar por el progreso, no por la perfección.
Cuidado con el hueco
Identificar las carencias significa, sencillamente, prestar atención a dónde se invierten desproporcionadamente las energías y dónde existen carencias. Estas carencias representan las áreas desatendidas, las que requieren atención.
Equilibrio a través de la conexión con uno mismo.
Es fácil descartar la "conexión con el yo" como un concepto superficial y místico. Pero es mucho más que eso y puede ser increíblemente poderoso para ayudarte a crear el equilibrio que necesitas. El autoescaneo es el proceso de conectar con el yo y se puede realizar en cuestión de minutos. Este proceso implica una mirada hacia adentro, realizando un escaneo completo del cuerpo y el alma. A medida que escaneas, avanzas gradualmente a través de las cuatro áreas fundamentales del equilibrio. Esto te ayudará a determinar si estás invirtiendo demasiada energía en un área y no la suficiente en otras. Al conectar con el yo, haces un inventario de las carencias y obtienes una visión más holística de ti mismo y de las áreas que necesitan atención.
Proteja su espacio
Este es un paso crucial. Proteger tu espacio implica tomar medidas una vez que hayas realizado tu autoanálisis. Con la información recopilada, crea el entorno necesario para cuidar adecuadamente las áreas que necesitan atención en tu vida. Prioriza tu bienestar. Comprométete a ser tu mejor defensor y tu propio mejor amigo.
El equilibrio no es un estado estático, sino dinámico. Es un proceso activo que debemos mantener constantemente.
Establecer límites
Aprender a decir no cuando sea necesario, no comprometernos en exceso es fundamental, o al menos encontrar maneras de llegar a un acuerdo en ciertas situaciones sin sacrificarnos por completo. Debemos ser conscientes de nuestros límites y evitar asumir más de lo que podemos manejar. Al establecer límites, creamos espacio para lo que realmente importa y nos aseguramos de tener tiempo para nosotros mismos y nuestros seres queridos.
Buscar apoyo
Rodéate de una red de apoyo formada por familiares, amigos o incluso ayuda profesional si la necesitas. Comparte tus dificultades, busca consejo y apóyate en tu red de apoyo cuando sea necesario. A veces, una perspectiva diferente puede brindar valiosas ideas y ayudarnos a recuperar el equilibrio.
Encontrar tu propia definición
El equilibrio es posible. Equilibrar no significa atender por igual todas las áreas de nuestra vida, sino identificar aquellas que necesitan atención y no descuidarlas. Se trata de conectar con nosotros mismos para saber qué aspectos de nuestra vida requieren cuidado y hacer los ajustes necesarios. No nos sentimos completos a menos que nos comprometamos plenamente: mente, cuerpo y corazón.





